lunes, 7 de febrero de 2011

MARAS Y PANDILLAS

ANALISIS DE MARAS Y PANDILLAS
Tanto la historia como la ciencia social nos enseñan que la delincuencia juvenil es principalmente un fenómeno grupal que refleja situaciones sociales y económicas complejas.
En Guatemala se señala el año 1985 como fecha de emergencia de las maras y como sector social jóvenes marginales expuestos a la violencia social y política, desde muy temprana edad, su grupo básico es la Clica y se organiza en el barrio o colonia.  
En la última década, las pandillas juveniles han tomado especial relevancia en Centroamérica, convirtiéndose tanto en problema de inseguridad pública como en  objeto de preocupación para los gobiernos y de temor entre la población.
Las pandillas ofrecen una identidad alternativa apoyada sobre un vocabulario más o menos común que destaca:
·         La importancia de una serie de ritos de iniciación.
·         Normas internas de comportamiento.
·         Un lenguaje externo de identificación.
Según el estudio el pandillero debe estar preparado para responder a la violencia en cualquier momento, para estos autores la amenaza de violencia física contribuye al nacimiento y fortalecimiento de las pandillas en varios niveles:
·         En barrios se forman como mecanismos de defensa y protección.
·         La violencia física aumenta el nivel de solidaridad de las pandillas.
·         El carácter vengativo también contribuye al fortalecimiento.
Estudios sobre políticas de prevención coinciden en apuntar que las políticas represivas conducen a efectos contraproducentes. Las políticas penales represivas, refuerzan las pandillas al facilitar contactos entre pandilleros y los que no lo son, poner en contacto pandilleros de distintas clicas y reforzar la afiliación a estos grupos para poder sobrevivir el entorno carcelario. Al consultar a sus familiares sobre su conducta después del encarcelamiento manifiestan que se hizo más violenta. Se considera que las pandillas podrían tener una influencia más determinante sobre el comportamiento de mareros o pandilleros dentro de los penales que afuera, ya que estos constituyen centros de logística, reclutamiento y conducción inteligente, favoreciendo así su forma de actuar.
Al contrario debe implementarse una estrategia para incentivar la salida de las maras por medio de políticas asistenciales que ofrezcan apoyo a quienes lo quieran. La literatura comparada indica que medidas de apoyo comunitario son las que mejor funcionan.
En relación a la identidad coinciden en entender la pandilla como una familia y que su adscripción a las mismas no está relacionada con la pretensión de un beneficio económico, más bien satisfacen necesidades que dejaron descubiertas sus familias de origen, como la atención, apoyo y bienestar. Como contraparte indican que en las pandillas han obtenido protección, solidaridad, mayor confianza, mayor madurez y cariño. La afectividad es un importante vínculo entre los miembros de la pandilla.
La autoridad familiar es sustituida por la que rige el orden en la mara o pandilla y la convivencia entre ellos les defiende de la autoridad, dando lugar a la conformación de una nueva familia y a la generación de un estilo de vida diferente. Estos funcionan como asociaciones de orden emotivo, es decir, participando en ellas, obtienen satisfacción emocional, otro aspecto importante de mencionar es la edad de ingreso a las pandillas donde son ubicados en una etapa en la que es muy importante la búsqueda de esta identificación como  persona y la pertenencia a un grupo, de manera que las pandillas vienen a suplir esas necesidades.
La identidad de estos se construye, en primera instancia, en relación al alejamiento de la figura de autoridad, también en relación con otros jóvenes, especialmente en oposición con los miembros de otras pandillas. Se trata de una identidad por contraste, pues la construyen como opuesta a los jóvenes de otros grupos. De esta forma, cada pandilla construye su propio estilo, que se expresa a través de tatuajes, formas de vestir y jergas particulares.
En lo que se refiere a su organización, jerarquía y poder, su liderazgo tiende a ser funcional, variable, inestable y compartido entre varios miembros de las pandillas, un aspecto importante dentro de la organización es la territorialidad ya que es el lugar o zona donde se reúnen o encuentran y donde tienen el control del ingreso, de las actividades que puedan realizar en estas y del uso de los recursos que en ella existen.
Se puede determinar que existe una fuerte lucha entre pandillas para controlar y dominar su territorio, existe una dinámica de control y reunión para la cual utilizan espacios abiertos y visibles (lugares públicos), y no ocultos como se creía.
Dentro de las agrupaciones hay diferentes niveles de jerarquía. Primero está el aspirante que es un niño, lo que hace que pase de aspirante a simpatizante es el contacto físico, en cierto punto, a este simpatizante la pandilla lo presiona para brincarlo o bautizarlo al barrio. Si la presión es efectiva y él se bautiza pasa a ser un novato, ya es miembro de la pandilla, el ya tiene un apodo.  Pero con el correr del tiempo a este novato le ponen ciertas misiones que los hacen coger  jerarquía y pasa a ser un marero permanente. Ya es un soldado, alguien que está permanente en la pandilla; ya no está con la familia. Está 100% con ellos. Arriba de estos que son los brazos de las pandillas, está el máster jomi, que es el subjefe, y arriba el jefe, que es el líder. Además existen jefes internos, jefes regionales, jefes locales y jefes internacionales.
De esta forma no se rigen por lo que decidan dentro del grupo sino que reciben directrices del extranjero, los mandos se ganan por buenos trabajos o fundar una clica.
En la actualidad este fenómeno está en proceso de evolución, no son agrupaciones estáticas inmutables, se han ido transformando con el cambio del entorno legal, social y económico.
Dentro de las sanciones existen diversas normas dentro del grupo, aunque no pueden generalizarse a otros grupos. Estas prohíben robar en la zona que controla la mara, relacionarse con otras maras, atacar solo, violar o salirse de la mara. Dentro el estilo identificador esta el corte de pelo, vestuario, signos y colores específicos.
La mujer se considera como miembro activo de la mara, su participación es como subalterna, pero estas han ido construyendo espacios propios clicas o grupos anexos en los que toman decisiones las cuales comunican al grupo a través de voceras.
Las relaciones amorosas dentro de las pandillas son normales (hombre-mujer),  a menudo el resultado es un nuevo nacimiento, la respuesta de la pandilla ente esta situación es de apoyo, cuidado y protección.
Se ha determinado que la actividad delictiva dentro de la pandilla es innegable, siguiendo un patrón de delincuencia muy variado y no se les considera especialistas en categorías particulares de delitos. Al margen de la participación en actividades delictivas, los miembros de pandillas pasan una buena parte del tiempo realizando actividades que no son muy diferentes a las realizadas por otros jóvenes y adolescentes. En gran medida, los pandilleros son jóvenes, primero, y pandilleros, después.
Guatemala, 07 de febrero 2011





No hay comentarios:

Publicar un comentario